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Este también era el caso de las extranjeras, cuya edad real podía llegar a superar hasta en nueve años la indicada en su pasaporte. Gracias a un aragonés que había vivido un tiempo en Estados Unidos y en Francia, un tal James De Villa, alias Hyman, que vivía de la prostitución, Kinsie llegó a conocer estas y otras informaciones reservadas.

En realidad, las autoridades sólo perseguían la visibilidad callejera de la prostitución como posible generadora de desórdenes sociales. De esta manera, prohibían a las prostitutas salir a la calle a ejercer su actividad antes de las doce de la noche o la una de la madrugada, tal como lo relataba Kinsie. Sin embargo, esta orden que era poco menos que imposible de controlar. Allí, tras un cobro de siete pesetas por noche, ellas tenían que bailar con sus clientes. Lo anterior se realizaba desde diversos puertos del norte como La Coruña o Santander, o desde la misma Barcelona, recibiendo así consejos al respecto por parte de su informante De Villa conocido en Barcelona.

Todo ello quedó reflejado en el informe publicado por la Sociedad de Naciones en , recogiéndose literalmente frases del presente informe League of Nations, , p. La ciudad de Madrid, situada en el centro del país y que no contaba entonces con grandes actividades industriales, tenía una población de unos El Inspector Provincial de Sanidad y Secretario de la Junta provincial de Sanidad, el Doctor José Call, había presentado en ante la Comisión permanente de la Junta provincial de Sanidad un estudio acerca de la Reglamentación higiénica de la prostitución , que iba a inspirar directamente el Reglamento aprobado el 20 de Marzo de por la Comisión permanente de la Junta provincial de Sanidad de Madrid presidida por el Marqués del Vadillo.

En este marco reglamentarista, y así se refería a ello Kinsie, las mujeres mayores de 21 años que se dedicaban a la prostitución, habían de estar matriculadas previamente en un registro administrativo especial y someterse a controles sanitarios periódicos semanales en este caso. En su informe, Kinsie se interesaba por las distintas formas y espacios prostitucionales tales como burdeles autorizados, meublés, hoteles y prostitución callejera. En cuanto a su localización dentro del espacio urbano, señalaba que la prostitución popular se encontraba concentrada en el centro mismo de la capital, concretamente en las calles de San Bernardo -en su parte baja-, Silva y Ceres y calles adyacentes.

Silva y Ceres desapareció tras las obras del tercer tramo de la Gran Vía, iniciadas precisamente en , pero acerca de la cual todos los testimonios coinciden en recalar su fuerte densidad prostitucional Rioyo, A finales del siglo XIX, Bernaldo de Quirós y Llanas Aguilaniedo calculaban la población prostitucional madrileña -incluyendo la clandestina ocasional- en unas Se trataba por lo esencial de mujeres españolas mayores de 21 años, no obstante algunas menores practicaban la prostitución de manera clandestina y sin estar registradas.

Por ejemplo, el caso de una chilena de 16 años que al estar casada a la fuerza por su madre con un español paralítico -lo cual le servía para granjearse la simpatía de sus clientes-, trabajaba como bordadora de día y de noche como prostituta para completar su modesto salario.

Por otra parte, Castro Calpe facilitaba algunas indicaciones sobre las retribuciones recibidas por sus servicios: Como no llevaban ninguna señal exterior, en conformidad con la reglamentación, sólo se podía saber de ellas por taxistas o guardias de seguridad, a quienes seguramente acudió Kinsie pues aseguraba haberlos visitado todos.

Lo anterior debido a que ésta le confesó haber enviado, al mismo tiempo que cobraba una comisión, a un par de chicas mayores de edad a ir a trabajar a una casa de Montevideo detentada por un amigo suyo quien se hacía cargo de todos los gastos.

Kinsie afirmó haber encontrado en todos estos establecimientos a prostitutas españolas. Pese a ello, logró conectar con algunas francesas, quienes le confiaron ser muy pocas por la debilidad de la peseta frente al franco francés y el elevado coste de la vida. Cada uno de estos establecimientos, que debían de estar localizados por el centro urbano, contaba con un rango de cinco a ocho chicas, todas españolas y aparentemente mayores de 23 años.

Asimismo, Kinsie visitó cuatro casas clandestinas, donde todas las mujeres eran españolas. Una de las amas le aseguró poder facilitarle chicas de quince años, no matriculadas como prostitutas y viviendo con sus padres; una de ellas, a quien Kinsie logró ver, trabajaba durante el día y no podía quedarse en el prostíbulo tras las diez de la noche. Una de ellas evocaba así -por primera vez en el conjunto de los materiales de Kinsie relativos a España- la situación política española —o sea, como lo hemos dicho, la dictadura primoriverista- y sus consecuencias para la actividad prostitucional, o sea una mayor presión policial en cuanto a la prostitución callejera, cierto rigorismo frente a las partidas de nacimiento de las prostitutas y el cierre de salas de juego y de cafés cantantes como el Kursaal gaditano.

También esta informante de Kinsie le precisó que la clientela dependía mucho de los barcos que llegaban al puerto, lo cual podía generar de hecho algunos momentos difíciles. Cerca del puerto, Kinsie pudo observar a algunas prostitutas clandestinas -españolas al parecer- quienes abordaban directamente a los hombres.

Incluso si Paul Kinsie no visitó toda España, excluyendo las ciudades de Valencia o de Bilbao, sus informes ofrecen cantidad de datos de primera mano obtenidos por medio de sus contactos directos en el seno mismo del mundo prostitucional.

Asimismo, dichos informes permiten percatarse de los métodos elegidos para infiltrarse en ese mundo. Por otra parte, en función de sus contactos e intermediarios, y también del tiempo de la estancia en cada una de las cuatro ciudades visitadas, la naturaleza, la extensión y el contenido mismo de los informes es muy distinto. Por ejemplo, se encuentra para una ciudad dada determinadas precisiones en cuanto a la topografía prostitucional o las tarifas de los burdeles que no se encuentran para otro caso.

Cabe indicar que, por lo general, las respuestas son negativas pero no cabe duda de que Kinsie cumplió con la misión que le había sido encomendada por la SDN. No obstante, el enfoque aportado no carece de interés y significa una fuente de primera mano que se puede contrastar con las que ya se conocían. Kinsie, escrita en inglés, conservada en la sede de Ginebra de las Naciones Unidas y que utilizamos aquí, se ha publicado recientemente en Chaumont, Rodríguez García y Servais, Les antécédents des prostituées , Genève, Société des Nations Commission consultative des questions sociales , , p.

Services sociaux et maladies vénériennes , Genève, Société des Nations Commission consultative des questions sociales , ; Société des Nations, Enquête sur les mesures de relèvement des prostituées Troisième et quatrième parties.

Méthodes de relèvement des prostituées adultes. Conclusions et recommandations , Genève, Société des Nations Commission consultative des questions sociales , , p. Kinsie, The Lively Commerce. El Proyecto de reglamento se publicó también bajo forma de folleto Sociología. Proyecto de reglamento de higiene y policía de la prostitución , Madrid, Imprenta de Emilio Vaquer, , 53 p.

Legislación y Disposiciones de la Administración Central. Contiene comentarios, concordancias y jurisprudencia aplicable del Tribunal Supremo. Barcelona de noche c. Guía general de Barcelona y particular nocturna con los datos e indicaciones precisos para pasar alegremente el rato en esta hermosa capital [cubierta exterior: Historia de la prostitución a través del tiempo.

Reportajes de la prostitución actual en las grandes capitales. Barcelona y su vida alegre , Barcelona, Ediciones P. Bernaldo de Quirós y J. Llanas Aguilaniedo , La mala vida en Madrid.

Estudio psico-sociológico con dibujos y fotografías del natural , Madrid, B. Rodríguez Serra, Editor, , p. Ramón Castejón Bolea , Moral sexual y enfermedad: Maestre, , XVI p. Jean-Michel Chaumont , Le mythe de la traite des blanches. Comité Ejecutivo Antivenéreo , Algo de su labor en la lucha contra las enfermedades venéreas.

De ese vacío, dada la escasez de estudios en esta línea, nace la investigación de la que parte este artículo Puñal Optamos, por lo tanto, por una estrategia metodológica que se asienta en los métodos mixtos de investigación.

Los datos y reflexiones que, a continuación, se aportan, son resultado de un trabajo de campo en el que se analizaron todos los contenidos periodísticos — informativos, interpretativos y de opinión —, con la prostitución como tema central, publicados por El País y ABC en los años , , , y Nos interesaba analizar la evolución del tratamiento de la prostitución desde el final de la dictadura franquista.

Fueron en total, casi un millar las unidades redaccionales estudiadas. El País y el ABC siguen caminos distintos para la construcción del estigma, pero coinciden: El estigma se pega a la piel, como lo hacían, en la antigua Grecia, las marcas con las que se grababan a los esclavos y esclavas, y de las que procede la palabra. Y eso se observa en los medios, y en concreto, en los dos periódicos analizados, cuando se refieren a la persona que se prostituye destacando en primer lugar su condición laboral.

Así lo muestran ejemplos como los siguientes. El estigma, desde la perspectiva presente en ABC y de la que El País marca distancias, se construye pues como amenaza a: Su identificación como tal llega a ser explícita en el propio discurso de la persona que elabora la información:. La prostitución es identificada con anormalidad.

Así ocurre en una de las cartas al director publicada en En él se trató esta vez el tema de la prostitución. Me hizo reflexionar sobre esta realidad tan vieja como la vida misma. El País, que nace en , recién finalizada la dictadura franquista, se aleja de este estigma. Al contrario, introduce, tanto en sus contenidos informativos como en los de opinión, un discurso que condena la doble moral de la sociedad española respecto a la prostitución y da entrada a la voz de las prostitutas y a la defensa de sus derechos.

Mientras en ABC se defiende la medida, El País la critica, argumentando que ya existen instrumentos normativos para castigar los abusos sexuales a menores y que la recuperación de tal tipo penal podría servir de excusa jurídica para censurar la libertad sexual. Así se pronuncia en uno de sus editoriales:. Y miedo […] Con la Ley en la mano, la Policía no puede hacer nada para evitar la prostitución y las fulanas ni se inmutan ante su presencia.

En cuanto al discurso, mientras en ABC el vecindario aparece asociado a verbos que muestran su acción en positivo y a actos de habla, todo lo contrario ocurre con quienes ejercen la prostitución: Por una parte, se las trata como víctimas de las mafias.

Por otra, se las criminaliza al presentarlas como elemento disruptor de la convivencia cívica en la calle y fuente de tensión con el vecindario de los barrios en los que ejercen. Esta contradicción entre la victimización y, al mismo tiempo, la criminalización de la prostituta llega a manifestarse incluso en discursos divergentes entre lo que el texto de la noticia dice sobre la prostituta y el modo en el que la fotografía la representa, lo que podemos ver en este ejemplo extraído del ABC.

El texto representa a las jóvenes como víctimas. Sus rostros aparecen ocultos, como si fuesen criminales protegiendo su identidad. Este discurso, del que la prensa se hace eco, tiene su origen en el discurso político español vigente en ese momento y que se extiende hasta la actualidad.

Existe una contraposición entre la legislación y las políticas estatales y las normativas autonómicas y locales. El Código Penal español castiga a quien se beneficia de la prostitución ajena, aunque ésta sea consentida, pero no a quien se prostituye. Los datos cuantitativos así nos lo muestran.

Nunca, ni en los años anteriormente estudiados, ni en los posteriores, este vínculo fue tan fuerte. Mientras el ABC insiste en informaciones en las que la persona que se prostituye es condenada como amenaza social por ser considerada agente transmisor de SIDA, El País intenta desmontar este estigma e incluye contenidos en los que se pone de manifiesto que no solo la persona que se prostituye, sino también, el cliente, es responsable.

Nada se dice, en todo caso, de la responsabilidad de los compradores de sexo en la transmisión de enfermedades venéreas. Ante la alarma social a la que contribuyen los medios, se anuncian medidas políticas desde partidos e instituciones gubernamentales con propuestas como el confinar a las personas que ejercen la prostitución en zonas específicas. La persona que se prostituye y ha sido contagiada por VIH es, incluso, animalizada en los contenidos: Estos padres de familia le expusieron la preocupación por el contagio de SIDA y hepatitis B que corre la población infantil en la zona de la calle Vitruvio, debido al posible contagio infantil con jeringuillas, preservativos y otros detritus que habitualmente deja la prostitución de travestidos en aquella zona y en el interior de determinados colegios allí ubicados.

El País muestra, en el mismo año, un discurso por completo opuesto. Se alude a las responsabilidades de los compradores de sexo en la transmisión del SIDA, se defiende a las prostitutas transgénero frente a su estigmatización y se adopta el discurso de la defensa de los derechos de las mujeres que realizan trabajo sexual, lo que se muestra, por ejemplo, en la entrevista que realizan a Pía Covre como representante de las prostitutas italianas había fundado, en , el Comitato per i diritti civili delle prostitute.

El periódico da, así mismo, amplia cobertura a las jornadas sobre prostitución que promueve ese año el ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PSOE, y que en el ABC llegan a ser ridiculizadas. Sobre este asunto de la prostitución, en este caso femenina, parece que se había dicho casi todo; pero no es así. Liberada en Almería una joven secuestrada en Rumanía y obligada a ejercer la prostitución El País , 15 de julio de No sólo a través de la victimización se produce la objetualización de la prostituta inmigrante como objeto de la acción de otros, que no tiene agencia, es decir que no tiene capacidad de actuación sino también por medio de otra estrategia, en este caso gramatical: Tal ocurre en los siguientes ejemplos, que son sólo una pequeña muestra de las varias expresiones de construcción similar localizadas a lo largo del período analizado:.

En ABC , los estigmas que identifican a la mujer que se prostituye como amenaza se suavizan: No hay términos medios. Este discurso se basa, precisamente, en la narrativa de la trata de mujeres y en la explotación forzada.

En ambos periódicos, la trata apenas es abordada en las décadas de los y Sin embargo, su presencia se incrementa notablemente a partir de la década de los y sobre todo con la entrada del nuevo milenio, coincidiendo con la globalización de los flujos de la prostitución del sur empobrecido al norte rico y la conversión de España en país de recepción de prostitución.

O cuando, a pesar de las condiciones de explotación, encuentran en esas rejas un cierto espacio de seguridad, en el que tejen sus relaciones personales y afectivas y en el que encuentran un sustento económico, en un país que desconocen y que no les ofrece mayores alternativas.

En esta evolución hacia el estigma de la víctima perfecta, el ABC llega a cambiar de modo radical su discurso acerca de la prostitución de calle y las protestas que ésta genera en el vecindario de las zonas en las que se ejerce.

El ABC traslada a la prostitución los miedos y preconceptos que nacen del ideario conservador y católico del que bebe. En ABC , la mujer que se prostituye es una amenaza para los principios morales del catolicismo, y se concibe así mismo como amenaza para la propia integridad identitaria, nacional, sanitaria, física y de la propiedad. El País , sin embargo, se aleja conscientemente de esta postura conservadora y moralista en lo sexual. Disponible en el enlace: Benoit, Cecilia, y Helga Hallgrimsdóttir, Helga.

University of Toronto Press. Las miserias del sexo. Cortes Generales del Estado Boletín Oficial de las Cortes Generales. Disponible en el enlace http: Journal of Behavioral Health 2 1:

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Que las personas que ejercen la prostitución estén bien informadas sobre las ETS no disipa ese temor. Un ensayo de bibliografía de publicaciones eróticas españolas clandestinasMadrid, Libris,p. Hypatia28 1: Journal of Behavioral Health 2 1: El Gobierno sabe esta situación, tan diversa en unas provincias que en otras y sin embargo ni prohibe la reglamentación, antes al contrario lo tolera colectivo de prostitutas juegos prostitutas consiente, especialmente en Madrid, ni la autoriza y generaliza en toda España; una u otra situación es la que debiera plantearse. Samuel Auerbach viajó a Barcelona el 14 de octubre dea Santander del 22 al 25 de enero dea La Coruña el 26 de enero de y a Vigo del 27 al 29 de enero de

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PROSTITUTAS EN COSTA CALMA SINONIMOS DE ILEGAL Nunca, ni en los años anteriormente estudiados, ni en los posteriores, este vínculo fue prostitutas en nueva york prostitutas almeria fuerte. Sanidad Nacional,pp. Fundado por prostitutas prostitutas enfermedades Estatal de Milagro. Sobre este asunto de la prostitución, en este caso femenina, parece que se había dicho casi todo; pero no es así. Artículo recibido el 16 de enero de y aceptado para publicación el 22 de febrero de Por ejemplo, se encuentra para una ciudad dada determinadas precisiones en cuanto a la topografía prostitucional o las tarifas de los burdeles que no se encuentran para otro caso.
Fundado por prostitutas prostitutas enfermedades Por lo tanto, fruto de estos trabajos, realizados en buena parte con el apoyo económico de John D. Sobre este asunto de la prostitución, en este caso femenina, parece que se había dicho casi todo; pero no es fundado por prostitutas prostitutas enfermedades. Antonio Guerola, Memoria de mi administración en la provincia de Sevilla como Gobernador de ella por segunda vez, desde 1 de Marzo hasta 5 de Agosto deSevilla, Fundación Sevillana de Electricidad, Vol. Javier RioyoMadrid. Afortunadamente, alguien en Gran Bretaña tuvo un poco de iniciativa y mandaron otro convoy repleto de víveres, que llegó unas pocas semanas después y supuso la salvación de la colonia y de sus prostitutas, las auténticas madres de Australia. Me hizo reflexionar sobre prostitutas en bolivia prostitutas follando en un club realidad tan vieja como la vida misma. La ciudad de Madrid, situada en el centro del país y que no contaba entonces con grandes actividades industriales, tenía una población de unos
ESCORTS A DOMICILIO ANECDOTA ERNESTO SEVILLA PROSTITUTAS Dispares, hasta niveles extremos, son también los datos prostitutas sin city chinas prostitutas barcelona el porcentaje de mujeres víctimas de trata. En cuanto a su localización dentro del espacio urbano, señalaba que la prostitución popular se encontraba concentrada en el centro mismo de la capital, concretamente en las calles de San Bernardo -en su parte baja- Silva y Ceres y calles fundado por prostitutas prostitutas enfermedades. En ambos periódicos, la trata apenas es abordada en las décadas de los y El periódico da, así mismo, amplia cobertura a las jornadas sobre prostitución que promueve ese año fundado por prostitutas prostitutas enfermedades ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PSOE, y que en el ABC llegan a ser ridiculizadas. Así que en Junio de salió de Plymouth el Lady Juliana, y como no podía ser de otra manera, empezaron los tejemanejes, una de las reclusas, Elisabeth Barnsley, se alió con la tripulación y convirtieron el barco en un prostíbulo flotante. También esta informante de Kinsie le precisó que la clientela dependía mucho de los barcos que llegaban al puerto, lo cual podía generar de hecho algunos momentos difíciles.
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Likewise, the aspects of Spanish prostitution shown by the rules and controls of healthcare. Asimismo, es esencial para la historia de la prostitución el asunto de las fuentes disponibles.

Kinsie y que eran inéditos hasta hace poco 1. Fundada el 28 de junio de , tras el final de la Primera Guerra Mundial, y a raíz del tratado de Versalles que acabó con el gran conflicto internacional en el cual sin embargo España no participó , la Sociedad de Naciones SDN se proponía establecer las bases generales para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales Marbeau, En numerosos países, los gobiernos y sobre todo las asociaciones feministas —entonces fundamentalmente abolicionistas Machiels, -, realizaron varios informes sobre los salarios de las mujeres trabajadoras, su posición económica y la situación de la prostitución.

Por lo tanto, fruto de estos trabajos, realizados en buena parte con el apoyo económico de John D. No obstante, unos años antes de su fallecimiento, y junto con Charles Winick, Paul M. Kinsie publicó con su apellido un libro sobre el comercio de la prostitución en Nueva York 6. Samuel Auerbach viajó a Barcelona el 14 de octubre de , a Santander del 22 al 25 de enero de , a La Coruña el 26 de enero de y a Vigo del 27 al 29 de enero de De esta manera, completó el conjunto de las localidades españolas -esencialmente puertos desde donde se podía viajar a América del sur- visitadas al mismo tiempo por Kinsie, salvo la primera y corta estancia barcelonesa de La reglamentación de la prostitución en España a principios del siglo XX.

Sin embargo, no se trataba de una normativa general, sino de reglamentos locales dictados por los alcaldes y sobre todo, por los respectivos Gobernadores civiles de las provincias muy similares entre sí, salvo entre y Guereña, , pp.

Tal como lo subrayaba el entonces gobernador de Sevilla, Antonio Guerola:. El Gobierno sabe esta situación, tan diversa en unas provincias que en otras y sin embargo ni prohibe la reglamentación, antes al contrario lo tolera y consiente, especialmente en Madrid, ni la autoriza y generaliza en toda España; una u otra situación es la que debiera plantearse.

Por otra parte, el Sanidad Nacional, , pp. Dentro de una orientación claramente influenciada por el abolicionismo, se redactó poco tiempo después la Real orden del 28 de Septiembre de , en el cual se leía lo siguiente: Por su parte, el proxenetismo, que no se tomaba en cuenta en la legislación española anterior o en casos muy particulares como los contemplados por el Código penal de , iba a figurar como delito, lo que contradecía en cierta manera el reglamentarismo.

No obstante, los inspectores provinciales de Sanidad se hacían con el control de los Servicios de Higiene de la prostitución tanto en los aspectos sanitarios como económicos, quedando al arbitrio de los gobernadores el registro y el control policial de las prostitutas.

La coyuntura económica favorable que siguió en España a la Primera Guerra Mundial permitió, junto con otros factores, aumentar los recursos de la lucha antivenérea y realizar las reformas demandadas Comité Ejecutivo Antivenéreo, ; Castejón, A principios del siglo XX, ya no podían las autoridades españolas permanecer oficialmente al margen del movimiento abolicionista que intentaba entonces estructurarse a nivel internacional con relativa fuerza y cohesión Juderías, El Patronato Real para la Represión de la Trata de Blancas, fundado en en el seno del Ministerio de la Justicia, pretendió ser ese instrumento y esa vitrina para España.

Lo anterior motivó la creación en abril de dentro del Ministerio Español de Gracia y Justicia de una Comisión Central para la represión de la Trata de Mujeres y de Niños , organismo oficial integrado por elementos procedentes del Patronato y del Consejo Superior de Protección a la Infancia.

No obstante, el camino hacia el abolicionismo no fue tan inmediato como lo fue la supresión de las antiguas instituciones políticas heredadas de la monarquía podía dejarlo prever, y el decreto abolicionista de junio de -diez años, pues, tras la estancia de Kinsie en España- que introducía por fin el abolicionismo no tuvo finalmente las consecuencias esperadas.

Gaceta de Madrid , III Entre otros elementos, Kinsie apuntaba la importancia de la prostitución callejera, y le llamaba la atención el que raras veces las prostitutas abordasen directamente a los hombres, clientes potenciales, para evitar tener problemas con la policía. La mayoría de prostitutas eran españolas, salvo algunas extranjeras como francesas e italianas.

El testimonio de Kinsie coincide por lo esencial con lo que podemos saber de la prostitución barcelonesa por otras fuentes. Para hacerse una idea de la prostitución practicada fuera de los burdeles, Kinsie llegó a visitar la mayoría de los cabarets, cafés conciertos y music-halls barceloneses, cuya ubicación solía ser la avenida del Paralelo entonces llamada avenida del Marqués del Duero , abierta a finales del siglo XIX El Paral.

Kinsie indicó que encontró en cada uno de ellos unas diez a quince prostitutas clandestinas -o sea no registradas como tales por los servicios especializados y que no se sometían por lo tanto a los controles sanitarios previstos-, en principio mayores de 21 años. Para burlar la legislación, éstas se valían de falsas partidas de nacimiento obtenidas por el dueño del establecimiento para envejecerse.

Este también era el caso de las extranjeras, cuya edad real podía llegar a superar hasta en nueve años la indicada en su pasaporte. Gracias a un aragonés que había vivido un tiempo en Estados Unidos y en Francia, un tal James De Villa, alias Hyman, que vivía de la prostitución, Kinsie llegó a conocer estas y otras informaciones reservadas.

En realidad, las autoridades sólo perseguían la visibilidad callejera de la prostitución como posible generadora de desórdenes sociales. De esta manera, prohibían a las prostitutas salir a la calle a ejercer su actividad antes de las doce de la noche o la una de la madrugada, tal como lo relataba Kinsie.

Sin embargo, esta orden que era poco menos que imposible de controlar. Allí, tras un cobro de siete pesetas por noche, ellas tenían que bailar con sus clientes. Lo anterior se realizaba desde diversos puertos del norte como La Coruña o Santander, o desde la misma Barcelona, recibiendo así consejos al respecto por parte de su informante De Villa conocido en Barcelona.

Todo ello quedó reflejado en el informe publicado por la Sociedad de Naciones en , recogiéndose literalmente frases del presente informe League of Nations, , p. La ciudad de Madrid, situada en el centro del país y que no contaba entonces con grandes actividades industriales, tenía una población de unos El Inspector Provincial de Sanidad y Secretario de la Junta provincial de Sanidad, el Doctor José Call, había presentado en ante la Comisión permanente de la Junta provincial de Sanidad un estudio acerca de la Reglamentación higiénica de la prostitución , que iba a inspirar directamente el Reglamento aprobado el 20 de Marzo de por la Comisión permanente de la Junta provincial de Sanidad de Madrid presidida por el Marqués del Vadillo.

En este marco reglamentarista, y así se refería a ello Kinsie, las mujeres mayores de 21 años que se dedicaban a la prostitución, habían de estar matriculadas previamente en un registro administrativo especial y someterse a controles sanitarios periódicos semanales en este caso. En su informe, Kinsie se interesaba por las distintas formas y espacios prostitucionales tales como burdeles autorizados, meublés, hoteles y prostitución callejera.

En cuanto a su localización dentro del espacio urbano, señalaba que la prostitución popular se encontraba concentrada en el centro mismo de la capital, concretamente en las calles de San Bernardo -en su parte baja-, Silva y Ceres y calles adyacentes.

Silva y Ceres desapareció tras las obras del tercer tramo de la Gran Vía, iniciadas precisamente en , pero acerca de la cual todos los testimonios coinciden en recalar su fuerte densidad prostitucional Rioyo, A finales del siglo XIX, Bernaldo de Quirós y Llanas Aguilaniedo calculaban la población prostitucional madrileña -incluyendo la clandestina ocasional- en unas Se trataba por lo esencial de mujeres españolas mayores de 21 años, no obstante algunas menores practicaban la prostitución de manera clandestina y sin estar registradas.

Por ejemplo, el caso de una chilena de 16 años que al estar casada a la fuerza por su madre con un español paralítico -lo cual le servía para granjearse la simpatía de sus clientes-, trabajaba como bordadora de día y de noche como prostituta para completar su modesto salario. Por otra parte, Castro Calpe facilitaba algunas indicaciones sobre las retribuciones recibidas por sus servicios: Como no llevaban ninguna señal exterior, en conformidad con la reglamentación, sólo se podía saber de ellas por taxistas o guardias de seguridad, a quienes seguramente acudió Kinsie pues aseguraba haberlos visitado todos.

Lo anterior debido a que ésta le confesó haber enviado, al mismo tiempo que cobraba una comisión, a un par de chicas mayores de edad a ir a trabajar a una casa de Montevideo detentada por un amigo suyo quien se hacía cargo de todos los gastos. Kinsie afirmó haber encontrado en todos estos establecimientos a prostitutas españolas. Pese a ello, logró conectar con algunas francesas, quienes le confiaron ser muy pocas por la debilidad de la peseta frente al franco francés y el elevado coste de la vida.

Cada uno de estos establecimientos, que debían de estar localizados por el centro urbano, contaba con un rango de cinco a ocho chicas, todas españolas y aparentemente mayores de 23 años. Asimismo, Kinsie visitó cuatro casas clandestinas, donde todas las mujeres eran españolas. Una de las amas le aseguró poder facilitarle chicas de quince años, no matriculadas como prostitutas y viviendo con sus padres; una de ellas, a quien Kinsie logró ver, trabajaba durante el día y no podía quedarse en el prostíbulo tras las diez de la noche.

Una de ellas evocaba así -por primera vez en el conjunto de los materiales de Kinsie relativos a España- la situación política española —o sea, como lo hemos dicho, la dictadura primoriverista- y sus consecuencias para la actividad prostitucional, o sea una mayor presión policial en cuanto a la prostitución callejera, cierto rigorismo frente a las partidas de nacimiento de las prostitutas y el cierre de salas de juego y de cafés cantantes como el Kursaal gaditano.

Esta concepción, que se nutre del interaccionismo simbólico, se basa en la interacción entre los individuos y la interpretación de estos procesos de comunicación y ha sido criticada por no tener en cuenta las estructuras sociales que son causa de que las interacciones se desenvuelvan de determinado modo Rizo Scambler , en consecuencia, insiste en las relaciones de clase, estatus, orden, género y étnicas tras la configuración del estigma. En esta interseccionalidad de las estructuras presentes tras el estigma pone el foco Juliano , quien señala que en la gran estigmatización que padecen las trabajadoras sexuales confluyen prejuicios de base religiosa, étnicos y condicionamientos de clase.

Que las personas que ejercen la prostitución estén bien informadas sobre las ETS no disipa ese temor. En este caso, la sanción social recae de nuevo en la prostituta pero no en quien compra sus servicios y alimenta el comercio sexual. Los medios de comunicación son, pues, poderosos agentes en la construcción de los mitos que refuerzan algunos de los principales estigmas que pesan sobre quien ejerce la prostitución. De ser ejercida por mujeres mayoritariamente autóctonas, en la década de los , se asienta en la década de los el perfil de la mujer drogodependiente y, ya en la de los , se introducen de modo mayoritario las mujeres inmigrantes.

Dispares, hasta niveles extremos, son también los datos sobre el porcentaje de mujeres víctimas de trata. Estudios realizados desde posturas pro legalización reducen notablemente este porcentaje.

En una investigación elaborada por la socióloga Laura Oso , de las 45 mujeres que se habían entrevistado, sólo dos habían llegado a España engañadas. La prostitución se convierte en el destino de una parte de las mujeres que emigran a España huyendo de la situación de empobrecimiento de sus países de origen. Los estudios sobre Comunicación y Género han experimentado un importante auge en España desde el inicio del nuevo milenio.

De ese vacío, dada la escasez de estudios en esta línea, nace la investigación de la que parte este artículo Puñal Optamos, por lo tanto, por una estrategia metodológica que se asienta en los métodos mixtos de investigación. Los datos y reflexiones que, a continuación, se aportan, son resultado de un trabajo de campo en el que se analizaron todos los contenidos periodísticos — informativos, interpretativos y de opinión —, con la prostitución como tema central, publicados por El País y ABC en los años , , , y Nos interesaba analizar la evolución del tratamiento de la prostitución desde el final de la dictadura franquista.

Fueron en total, casi un millar las unidades redaccionales estudiadas. El País y el ABC siguen caminos distintos para la construcción del estigma, pero coinciden: El estigma se pega a la piel, como lo hacían, en la antigua Grecia, las marcas con las que se grababan a los esclavos y esclavas, y de las que procede la palabra.

Y eso se observa en los medios, y en concreto, en los dos periódicos analizados, cuando se refieren a la persona que se prostituye destacando en primer lugar su condición laboral. Así lo muestran ejemplos como los siguientes. El estigma, desde la perspectiva presente en ABC y de la que El País marca distancias, se construye pues como amenaza a: Su identificación como tal llega a ser explícita en el propio discurso de la persona que elabora la información:. La prostitución es identificada con anormalidad.

Así ocurre en una de las cartas al director publicada en En él se trató esta vez el tema de la prostitución. Me hizo reflexionar sobre esta realidad tan vieja como la vida misma. El País, que nace en , recién finalizada la dictadura franquista, se aleja de este estigma. Al contrario, introduce, tanto en sus contenidos informativos como en los de opinión, un discurso que condena la doble moral de la sociedad española respecto a la prostitución y da entrada a la voz de las prostitutas y a la defensa de sus derechos.

Mientras en ABC se defiende la medida, El País la critica, argumentando que ya existen instrumentos normativos para castigar los abusos sexuales a menores y que la recuperación de tal tipo penal podría servir de excusa jurídica para censurar la libertad sexual. Así se pronuncia en uno de sus editoriales:. Y miedo […] Con la Ley en la mano, la Policía no puede hacer nada para evitar la prostitución y las fulanas ni se inmutan ante su presencia.

En cuanto al discurso, mientras en ABC el vecindario aparece asociado a verbos que muestran su acción en positivo y a actos de habla, todo lo contrario ocurre con quienes ejercen la prostitución: Por una parte, se las trata como víctimas de las mafias. Por otra, se las criminaliza al presentarlas como elemento disruptor de la convivencia cívica en la calle y fuente de tensión con el vecindario de los barrios en los que ejercen.

Esta contradicción entre la victimización y, al mismo tiempo, la criminalización de la prostituta llega a manifestarse incluso en discursos divergentes entre lo que el texto de la noticia dice sobre la prostituta y el modo en el que la fotografía la representa, lo que podemos ver en este ejemplo extraído del ABC.

El texto representa a las jóvenes como víctimas. Sus rostros aparecen ocultos, como si fuesen criminales protegiendo su identidad. Este discurso, del que la prensa se hace eco, tiene su origen en el discurso político español vigente en ese momento y que se extiende hasta la actualidad.

Existe una contraposición entre la legislación y las políticas estatales y las normativas autonómicas y locales. El Código Penal español castiga a quien se beneficia de la prostitución ajena, aunque ésta sea consentida, pero no a quien se prostituye. Los datos cuantitativos así nos lo muestran. Nunca, ni en los años anteriormente estudiados, ni en los posteriores, este vínculo fue tan fuerte. Mientras el ABC insiste en informaciones en las que la persona que se prostituye es condenada como amenaza social por ser considerada agente transmisor de SIDA, El País intenta desmontar este estigma e incluye contenidos en los que se pone de manifiesto que no solo la persona que se prostituye, sino también, el cliente, es responsable.

Nada se dice, en todo caso, de la responsabilidad de los compradores de sexo en la transmisión de enfermedades venéreas. Ante la alarma social a la que contribuyen los medios, se anuncian medidas políticas desde partidos e instituciones gubernamentales con propuestas como el confinar a las personas que ejercen la prostitución en zonas específicas.

La persona que se prostituye y ha sido contagiada por VIH es, incluso, animalizada en los contenidos: Estos padres de familia le expusieron la preocupación por el contagio de SIDA y hepatitis B que corre la población infantil en la zona de la calle Vitruvio, debido al posible contagio infantil con jeringuillas, preservativos y otros detritus que habitualmente deja la prostitución de travestidos en aquella zona y en el interior de determinados colegios allí ubicados.

El País muestra, en el mismo año, un discurso por completo opuesto. Se alude a las responsabilidades de los compradores de sexo en la transmisión del SIDA, se defiende a las prostitutas transgénero frente a su estigmatización y se adopta el discurso de la defensa de los derechos de las mujeres que realizan trabajo sexual, lo que se muestra, por ejemplo, en la entrevista que realizan a Pía Covre como representante de las prostitutas italianas había fundado, en , el Comitato per i diritti civili delle prostitute.

El periódico da, así mismo, amplia cobertura a las jornadas sobre prostitución que promueve ese año el ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PSOE, y que en el ABC llegan a ser ridiculizadas. Sobre este asunto de la prostitución, en este caso femenina, parece que se había dicho casi todo; pero no es así.

Liberada en Almería una joven secuestrada en Rumanía y obligada a ejercer la prostitución El País , 15 de julio de No sólo a través de la victimización se produce la objetualización de la prostituta inmigrante como objeto de la acción de otros, que no tiene agencia, es decir que no tiene capacidad de actuación sino también por medio de otra estrategia, en este caso gramatical: Tal ocurre en los siguientes ejemplos, que son sólo una pequeña muestra de las varias expresiones de construcción similar localizadas a lo largo del período analizado:.

En ABC , los estigmas que identifican a la mujer que se prostituye como amenaza se suavizan: No hay términos medios. Este discurso se basa, precisamente, en la narrativa de la trata de mujeres y en la explotación forzada. En ambos periódicos, la trata apenas es abordada en las décadas de los y Sin embargo, su presencia se incrementa notablemente a partir de la década de los y sobre todo con la entrada del nuevo milenio, coincidiendo con la globalización de los flujos de la prostitución del sur empobrecido al norte rico y la conversión de España en país de recepción de prostitución.

O cuando, a pesar de las condiciones de explotación, encuentran en esas rejas un cierto espacio de seguridad, en el que tejen sus relaciones personales y afectivas y en el que encuentran un sustento económico, en un país que desconocen y que no les ofrece mayores alternativas.


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